EUA – California (Arcata) – Humedal Costero Artificial: Una Alternativa Rentable para Tratamiento de Aguas Residuales

La Ciudad de Arcata, California tenía un dilema: podía participar en una costosa planta regional de tratamiento de aguas residuales para limpiar sus descargas de desechos a la Bahía de Humboldt o buscar alguna alternativa aceptable. Emprendieron un viaje innovador, utilizando sus aguas residuales para crear y alimentar un humedal en un sitio que previamente albergaba un estanque industrial y el basurero de la ciudad. El humedal brinda hábitat para especies silvestres y oportunidades recreativas para la comunidad, mientras purifica el agua.

Sede de la Universidad Estatal de Humboldt, Arcata es una pequeña y activa comunidad 450 kilómetros al norte de San Francisco: el próspero centro tiene encantos históricos, y los espacios verdes abundan entre los bosques y humedales que enmarcan el paisaje de la bahía de Humboldt. El Punto de Inflexión en Arcata ocurrió cuando la comunidad se enfrentó a una crisis en su tratamiento de aguas residuales. Hasta principios de los 1950s, la ciudad descargaba el efluente primario directamente a la bahía, sin tratarlo con cloro. Fue hasta principios de los 1970s que se agregó cloro y un tratamiento secundario. En 1974, los estándares federales de calidad de agua fueron actualizados y las autoridades estatales y regionales se encargaron de implementarlos.

La comunidad tenía un dilema: participar en la compra de una planta de tratamiento regional, con costo de 25 millones de dólares, para tratar sus aguas antes de verterlas en la Bahía de Humbolt – o diseñar una alternativa más ecológica. La primera opción sería una inversión costosa para una comunidad cuya población apenas era de 12,600. Además, la tubería del alcantarillado podría resultar en contaminación desastrosa si se rompiera bajo la bahía.

Y de mayor consecuencia, la planta regional hubiera desencadenado un círculo vicioso de crecimiento desmedido. Al poner la tubería bajo tierras despobladas entre Arcata y sus vecinos, los Arcatenses imaginaron que pronto se les vendrían encima centros comerciales, grandes almacenes y urbanizaciones. Este tipo de desarrollo hubiera afectado la zona comercial del centro e incrementado la dependencia de residentes con el automóvil. La planta de tratamiento en sí, junto con los caminos e infraestructura necesaria para el proyecto, hubieran exigido desembolsos sin precedente del erario público y de los contribuyentes.

El problema es la solución

La idea de tratar las aguas residuales como un recurso en vez de como un problema se le ocurrió al profesor universitario, George Allen. En 1969 había comenzado a estudiar si era posible criar salmón y trucha en estanques de agua salada y aguas residuales tratadas. Bob Gearheart, otro profesor de la Universidad de Humboldt, amplió la propuesta de Allen. ¿Porqué no utilizar un humedal para tratar las aguas residuales de manera más sencilla, más sostenible, y más económica? “El tema central es la posesión de las aguas residuales – lo que controla uno,” explica Gearheart. “No se trata de la eliminarlas – son un recurso.”

Tras una larga y conflictiva batalla legal y política conocida localmente como “la guerra de las aguas residuales”, las autoridades regionales permitieron a regañadientes la construcción de una versión pequeña, como proyecto piloto. En caso de ser exitosa, la comunidad tendría derecho de ampliarlo a un sistema completamente funcional.

El sitio que se escogió pare el proyecto fue una zona industrial abandonada que incluía un relleno sanitario, dos aserraderos abandonados y su estanque. La creación del humedal requirió que se rompiera el concreto donde antaño se amontonaba y almacenaba madera. Ingenieros de la Guardia Nacional se encargaron de volarlo y retirarlo. Después una excavadora le dio forma al terreno, haciéndolo similar a un humedal. Voluntarios de la comunidad plantaron varios tipos de plantas de humedal para tener zonas alternantes de agua y vegetación. Plantaron con mayor densidad en las orillas del humedal para filtrar cualquier sólido aún en el agua. En 1986, el proyecto se completó y entró en operación.

Actualmente el Santuario de Pantano y Vida Silvestre de Arcata cubre un área de 62 hectáreas de humedales de agua dulce y salada, marisma y pastizales. Las aguas residuales son bombeadas de casas y edificios a la entrada, donde se remueve el detrito sólido. Los sólidos son enviados a digestores para uso como abono en los bosques comunitarios. Las aguas residuales se envían a estanques de oxigenación antes de entrar una serie de humedales de tratamiento. Una serie de procesos naturales purifica el agua de manera progresiva, y dos tratamientos de cloro son utilizados para cumplir con los estándares legales antes de verter las aguas en la Bahía de Humboldt.

Cuando los Puntos de Inflexión lanzan círculos virtuosos, utilizan procesos naturales para hacer la mayor parte del trabajo. En vez de una planta de millones de dólares, Arcata ha utilizado los servicios “gratuitos” de un humedal para purificar sus aguas residuales. Las raíces y tallos de las plantas del humedal forman un filtro que remueve los sólidos en suspensión. Las plantas y algas toman los nutrientes como el nitrógeno y fósforo, mientras que las bacterias y hongos descomponen los sólidos y eliminan el material orgánico disuelto. Las espadañas dan sombra que controla el crecimiento de algas y ayudan a frenar el flujo del agua para que los microorganismos puedan funcionar.

Las plantas y microorganismos transfieren el material orgánico a través de la red alimenticia a pequeños animales acuáticos e insectos y finalmente a los depredadores, como halcones, zorros y nutrias que han llegado a simbolizar la naturaleza del humedal de Arcata. Mientras que las plantas, animales y microorganismos degradan la materia orgánica para obtener energía, los residuos salen del ecosistema de humedal y entran en la atmósfera como dióxido de carbono y agua. Mientras tanto, los animales mayores, aves e insectos voladores, se mueven por el humedal, cargando materia orgánica y nutrientes, y distribuyéndolos a la campiña adyacente. También traen semillas de otras regiones, promoviendo y manteniendo la biodiversidad. El resultado final es un humedal y santuario para la vida silvestre con 300 especies de aves y mamíferos, 100 especies de plantas y seis de peces.

Mientras que el humedal regeneró los sistemas naturales, inició otros círculos virtuosos para la gente también. Las aguas residuales y la zona industrial abandonada ganaron valor económico y social. Este “reciclaje” les devolvió a los Arcatenses el acceso a un litoral previamente inaccesible. Ganaron un espacio comunitario para descanso y recreo que recibe hasta 150,000 visitantes al año. Al andar por un camino rodeado del canto de los tordos escondidos entre la densa vegetación, es difícil imaginar que los humedales están trabajando en descomponer aguas residuales. Al crear una barrera física a la urbanización, el humedal creó una zonificación mucho más efectiva que cualquier reglamentación oficial. Los estudiantes de la Universidad de Humboldt ganaron un sitio que investigar. En el proceso, aportaron apoyo técnico, monitoreo y recolección de datos que el poblado por sí solo no hubiera podido costear.

Y lo más importante, al escoger este camino tan poco ortodoxo Arcata se distinguió de sus vecinos más convencionales, alimentando su orgullo cívico. El humedal se convirtió en un símbolo compartido que ha ayudado a formar una identidad local.

“Creo que el humedal se ha hecho simbólico de cómo podemos hacer las cosas a nuestra manera,” dice Julie Fulkerson, ex alcalde y consejera. “Pensar en esta comunidad sin el humedal es muy deprimente. De haberse construido la planta de tratamiento, hubiera costado millones de dólares, y aun la estaríamos pagando. Y con la tubería entre Eureka y Arcata, no veo como no se hubiera urbanizado todo ese corredor. Parecería cualquier otra comunidad en California.”

Referencias

  • US EPA et al. “Design Manual: Constructed Wetlands and Aquatic Plant Systems for Municipal Wastewater Treatment.” pp. 27-30.
  • Davis, Luise. “A Handbook of Constructed Wetlands.” USDA-Natural Conservation Service and US EPA, region II. Archivo pdf
  • A site visit to Arcata City including a tour of the marsh and interviews with Dr. Robert Gearheart, former Councilor Julie Fulkerson, City Manager Dan Hauser, former Public Works Director Frank Klopp
  • Maria Streshinsky. “From Blighted to Beautiful: Five fabulous makeovers for Mother Earth.” Via Online: The AAA Travellers Companion, November 1999.
  • Jordan, Fred. 1990. “The Wastewater Wars,” in Innovating America, Chapter 8. A Ford Foundation report. Profiles of eight award-winning projects (1986-1988) in the Innovations in State and Local Government awards Program, which is sponsored by the Ford Foundation and administered by the John F. Kennedy School of Government at Harvard University. The awards honor exemplary programs and policies addressing important social and economic problems at the state and local levels.

Este sitio web contiene materia traducida del sitio web www.ecotippingpoints.org.
Traducción: David Nuñez. Redacción: Gerry Marten

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